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El coronavirus llegó del espacio: la disparatada teoría de un famoso astrofísico

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Chandra Wickramasinghe, conocido defensor de la panspermia, afirma que el nuevo virus vino en un cometa que iluminó los cielos de China en octubre

Chandra Wickramasinghe, un astrofísico conocido por su decidido apoyo a la teoría de la pansmermia -hipótesis que señala que la vida llegó a la Tierra desde un meteorito-, argumentó hace unos días que era posible que el virus estuviera viviendo en un cometa y que una parte de esta roca con este patógeno habría caído en forma de bola de fuego en China en octubre de 2019.

Imagen de la bola de fuego que se pudo ver en los cielos chinos en octubre de 2019
Imagen de la bola de fuego que se pudo ver en los cielos chinos en octubre de 2019

Y su argumento no acaba ahí: señaló además que era probable que otros cuerpos hayan portado virus, cruzado su trayectoria con la nuestra y haber comenzado brotes de otras enfermedades, tales como el síndrome respiratorio agudo grave (SRAS), una grave enfermedad que a principios del siglo XXI también causó miles de muertos por todo el planeta.

¿Qué hay de verdad?

Esta teoría en realidad no es nueva, ya que el propio Wickramasinghe coescribió junto al astrónomo británico Fred Hoyle en la década de los 70 la obra «Enfermedades del espacio», donde llegan a asegurar que incluso la gripe vino de más allá de nuestro planeta. Sin embargo, la comunidad científica lleva años echando abajo los argumentos de Wickramasinghe sobre que cualquier enfermedad de este tipo podría tener orígenes extraterrestres.

«No tendría precedentes descubrir que un virus podría sobrevivir a la radiación a la que estaría expuesto en un viaje tan largo por el espacio y aún así poder infectar a los humanos después de aterrizar», afirma a Space.com el astrobiólogo Graham Lau, quien presenta la serie «Ask an Astrobiologist» («Pregunta a un astrobiólogo» en español) de la NASA. Sin embargo, aunque sería un hallazgo único e increíble, en realidad Wickramasinghe no ha presentado evidencias sólidas para apoyar tales afirmaciones, señala Lau. «Aunque es una idea interesante, no tenemos ninguna razón para aceptar esa idea en este momento».

Lau explica que es importante que la comunidad científica señale a la «pseudociencia» que no se asienta en pruebas. Además, por lo que sabemos sobre el nuevo coronavirus, llamado SARS-CoV-2, se alinea con lo que efectivamente conocemos sobre otros virus terrestres. Es decir, que se parece demasiado a otros patógenos de aquí como para decir que ha llegado desde el espacio.

«Si esta cosa tuviera algún tipo diferente de biomolécula, distinta de la vida tal como la conocemos, entonces podría haber razones para investigar si el nuevo coronavirus tiene orígenes extraterrestres. Y, aún así, aún quedarían algunas explicaciones terrenales», afirma Lau.

La base: la teoría de la panspermia

La afirmación de Wickramasinghe se relaciona con la teoría de la panspermia, una teoría que surgió a finales del siglo XIX plantea que la vida en la Tierra se originó con la ayuda de microorganismos y material biológico del espacio exterior. Y, en teoría esto podría haber sucedido, pero los científicos aún no han encontrado ninguna prueba. La hipótesis afirma que los materiales podrían sobrevivir en una roca espacial, en una especie de letargo y protegidos de la radiación en el interior de meteoritos y cometas hasta llegar a la Tierra y emerger.

Según algunos investigadores, el hecho de que se hayan encontrado moléculas orgánicas como aminoácidos en el interior de rocas recuperadas de pasados impactos es una prueba. «Sin embargo, a pesar de la posibilidad teórica, no hay evidencia creíble que demuestre que el nuevo coronavirus viene del espacio exterior», sentencia Lau.

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